
Nutrición deportiva12 min de lectura
120 g de carbohidratos por hora en resistencia: la moda, sus límites y cómo individualizar tu avituallamiento
120 g de carbohidratos por hora puede tener sentido para ciertos atletas preparados, pero la estrategia correcta depende sobre todo de la duración, la intensidad y la tolerancia digestiva.
LO ESENCIAL
Antes de seguir.
120 g de carbohidratos por hora puede tener sentido para ciertos atletas preparados, pero la estrategia correcta depende sobre todo de la duración, la intensidad y la tolerancia digestiva.
Explorar el artículoEn resumen La cifra de 120 g de carbohidratos por hora circula hoy como una especie de insignia moderna del deportista de resistencia. Aparece en relatos de ultrafondo, en estrategias de triatlón de larga distancia, en planes de avituallamiento de ciclistas y en conversaciones de vestuario. Tiene una base fisiológica y científica real: algunos atletas entrenados pueden ingerir, absorber y oxidar más carbohidratos de lo que se pensaba hace unos años. Pero esta cifra solo se vuelve peligrosa cuando se trata como un objetivo universal.
1. Por qué esta cifra fascina tanto Las referencias históricas de la nutrición de resistencia se construyeron en torno a dosis más modestas: a menudo 30 a 60 g/h, y hasta unos 90 g/h para esfuerzos de más de dos horas y media. Estas horquillas no han desaparecido. Siguen siendo útiles porque corresponden a muchas carreras reales, niveles de entrenamiento y limitaciones digestivas.
2. Tragar, absorber, utilizar: tres verbos distintos Se pueden tragar 120 g de carbohidratos en una hora. Eso no significa que 120 g atraviesen el intestino, ni que 120 g sean utilizados por los músculos durante el esfuerzo. La ingesta describe lo que entra por la boca. La absorción describe lo que atraviesa la barrera intestinal. La oxidación describe la fracción que realmente se quema como combustible.
3. Lo que dicen los estudios sin convertirlo en eslóganes Un estudio de 2020 con corredores de élite comparó 60, 90 y 120 g/h durante un maratón de montaña, tras un periodo de práctica digestiva. El grupo de 120 g/h presentó marcadores de daño muscular más bajos que los grupos con aporte inferior. El resultado es interesante porque se acerca a una situación de terreno real, pero sigue siendo un marcador biológico. No basta para concluir que un aporte de 120 g/h hace correr más rápido a todo el mundo.
4. En qué situaciones tiene sentido plantearse dosis altas Un aporte elevado tiene sentido sobre todo cuando se dan tres condiciones: el esfuerzo es largo, la intensidad sigue siendo lo bastante alta como para depender fuertemente de los carbohidratos, y el atleta puede alimentarse con regularidad y suficiente agua. Una etapa ciclista, un triatlón de larga distancia o un trail rápido no plantean la misma pregunta que un rodaje de 90 minutos, una caminata deportiva o una carrera corta.
5. Construir tu plan sin quemar etapas El primer paso es casi trivial: contar lo que ya tomas. Muchos atletas creen estar en 70 g/h y descubren que están en 35 g/h. Otros suman bebida, geles, barritas y frutos secos sin darse cuenta de que superan su tolerancia. Suma los gramos por hora, no las impresiones.
6. Formatos: el producto perfecto no existe Las bebidas reparten el aporte y acompañan la hidratación. Se vuelven menos prácticas cuando hace fresco, cuando baja la sed, o cuando la concentración necesaria supera lo que el estómago acepta. Los geles son fáciles de contar y transportar, pero suelen requerir beber agua alrededor. Las gomitas y pastas de frutas cambian la textura; los sólidos ayudan a veces en ultrafondo, pero se mastican mal a alta intensidad.
7. El entrenamiento digestivo, útil pero no heroico La tolerancia a los carbohidratos durante el esfuerzo puede mejorar con la repetición. El "gut training" consiste en practicar la estrategia prevista durante varias semanas, en sesiones que se parezcan a la prueba: ritmo, duración, terreno, equipo, temperatura y acceso al agua.
8. Decidir para el día D Antes de elegir 120 g/h, hazte cinco preguntas sencillas. ¿Dura la prueba lo suficiente para justificar una estrategia alta? ¿La intensidad exige realmente tanta disponibilidad de glucosa? ¿Se ha probado la dosis en la misma disciplina? ¿El acceso al agua permite absorberla correctamente? ¿Sigue siendo el plan agradable y reproducible cuando llega la fatiga?
10Preguntas frecuentes
01¿Es 120 g/h el nuevo mínimo? No. Es una dosis estudiada o registrada en algunos atletas entrenados, no un umbral que haya que alcanzar para estar bien preparado.
02¿Hay que mezclar siempre glucosa y fructosa? No. La mezcla se vuelve pertinente sobre todo cuando se buscan aportes elevados. En dosis moderadas, una fuente familiar y bien tolerada puede bastar.
03¿Por qué tengo molestias digestivas a 120 g/h? La dosis, la concentración, el volumen de bebida, el calor, la intensidad, los impactos, el estrés y la falta de práctica pueden intervenir. Reduce, simplifica y vuelve a probar de forma metódica.
04¿La bicicleta siempre permite comer más que la carrera a pie? No siempre, pero la ausencia de impactos suele facilitar los aportes elevados. Cada disciplina debe probarse por separado.
Fuentes
Estudios revisados por pares y referencias institucionales utilizadas en este artículo.
- 1Estudio de oxidación, ciclistas entrenadosEnsayo controlado aleatorizadoLimitado
ciclistas entrenados, comparación de 90 y 120 g/h
Ver la fuente - 2Revisión, entrenamiento digestivo (gut training)Revisión sistemáticaProbable
intervenciones de entrenamiento digestivo en deportistas de resistencia
Ver la fuente - 3Estudio, 60/90/120 g/h en corredores de élite· 2020Ensayo controlado aleatorizadoLimitado
20 corredores de élite masculinos, maratón de montaña · 20 participantes
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